El compost casero es el mejor abono del mundo y también la forma más sostenible de reciclar los residuos orgánicos de la cocina. En un piso pequeño, la vermicompostera es la solución perfecta: discreta, inodora (si se maneja bien) y muy eficiente.
Vermicompostera vs. compostaje tradicional
El compostaje tradicional requiere espacio y produce calor durante el proceso. La vermicompostera usa lombrices californiana (Eisenia foetida) que digieren los restos orgánicos y producen vermicompost, el abono más rico que existe. El proceso no produce mal olor si se mantiene correctamente y puede hacerse en un cubo de 30 litros.
Cómo montar tu vermicompostera
Compra un cubo opaco de 30-40 litros con tapa, haz agujeros en los laterales y fondo para ventilación y drenaje, coloca un lecho de cartón húmedo y papel periódico, añade 500g de lombrices californiana (se compran online) y empieza a añadir restos de cocina poco a poco. Las lombrices producen compost en 3-4 meses.
Qué sí y qué no añadir a la vermicompostera
- SÍ: restos de frutas y verduras, posos de café, bolsas de té, papel de cocina, cáscaras de huevo, hojas secas.
- NO: carne, pescado, lácteos, aceite, cítricos en exceso, alimentos picantes, excrementos de animales carnívoros.
Si notas mal olor en tu vermicompostera, es señal de que hay demasiada humedad o demasiados restos ácidos. Añade papel de cartón rasgado o cartón corrugado para absorber la humedad y equilibrar el pH.
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