El pothos dorado (Epipremnum aureum) es probablemente la planta de interior más popular del mundo, y no es casualidad. Es capaz de sobrevivir en condiciones en las que otras plantas morirían, tolera el olvido y crece rápido, lo que lo hace perfecto para cualquier persona, desde el más principiante hasta el más experto.
¿Qué es el pothos dorado y por qué es tan especial?
El pothos dorado es una planta trepadora originaria de las islas Salomón, en el Pacífico Sur. En su hábitat natural crece en el suelo del bosque o escala grandes árboles llegando a medir varios metros. Su nombre científico, Epipremnum aureum, hace referencia a su característica coloración dorada-verde en las hojas. Lo que lo hace realmente especial es su capacidad de adaptación: tolera poca luz, riegos irregulares, ambientes secos y todo tipo de macetas. Por eso se le conoce también como la «planta del estudiante» o la «planta del oficinista».
El pothos es una de las pocas plantas que puede sobrevivir sin luz natural directa. Un rincón con luz artificial indirecta ya es suficiente para que crezca, aunque más despacio.
Luz: cuánta necesita y dónde colocarlo
El pothos se adapta a casi cualquier nivel de luz, pero hay diferencias importantes. Con luz brillante indirecta (cerca de una ventana con cortina o en habitación luminosa) crece más rápido y las hojas son más grandes y variegadas. Con poca luz (pasillos, rincones oscuros) crece más despacio y puede perder la variegación dorada, volviéndose más verde uniforme. Lo que NO tolera es el sol directo durante horas, que quema sus hojas y les produce manchas marrones o blanquecinas. La luz ideal es la de una habitación bien iluminada sin sol directo.
Riego: el único cuidado que puede matarlo
Aunque el pothos tolera el descuido, el exceso de riego sí puede matarlo. La regla de oro es simple: espera siempre a que el sustrato esté completamente seco. No esperes a que la tierra esté completamente seca y endurecida, pero sí a que los primeros 3-4 cm estén secos al tacto. En verano esto suele ser cada 7-10 días; en invierno cada 14-20 días dependiendo de la temperatura y la luz. Las señales de que necesita agua: hojas que empiezan a ponerse ligeramente flácidas. Las señales de exceso de agua: hojas amarillas que caen, especialmente las de la base.
El error más común con el pothos es regarlo demasiado seguido. Si las hojas se vuelven amarillas, lo primero que debes sospechar es riego excesivo, no falta de agua.
Sustrato y maceta: qué necesita
El pothos no es exigente con el sustrato. Una mezcla de tierra universal con 20-30% de perlita (para mejorar el drenaje) funciona perfectamente. Lo más importante es que la maceta tenga agujeros de drenaje. Una maceta sin drenaje acumula agua en el fondo, lo que puede podrir las raíces. El tamaño de la maceta debe ser proporcional a la planta: ni demasiado grande (retiene agua en exceso) ni demasiado pequeña (se estresa).
Abonado: cuándo y con qué fertilizar
Durante la temporada de crecimiento (primavera y verano) el pothos agradece un abono líquido equilibrado cada 3-4 semanas. En otoño e invierno, no es necesario fertilizar ya que la planta reduce su metabolismo. Un exceso de fertilizante puede causar quemaduras en las raíces y puntas de las hojas que se vuelven marrones. Si ves que la planta tiene hojas muy pálidas en primavera, es señal de que necesita un aporte de nutrientes.
Cómo propagar el pothos en agua: paso a paso
La propagación del pothos es tan fácil que se ha convertido en una tradición. Solo necesitas: unas tijeras limpias, un vaso con agua y paciencia. El proceso es simple y da resultados visibles en pocas semanas.
Pasos para propagar en agua:
- Corta un tallo con al menos 2-3 nodos (son los puntos donde salen las hojas, que parecen pequeños bultos).
- Elimina las hojas de los nodos que quedarán bajo el agua (las hojas sumergidas se pudren).
- Coloca el esqueje en un vaso con agua a temperatura ambiente. Evita el agua del grifo con cloro: déjala reposar 24h primero.
- Coloca el vaso en un lugar con luz indirecta y cámbialo cada 7-10 días.
- En 2-4 semanas verás las primeras raíces. Cuando midan 3-5 cm, ya puedes trasplantar a tierra.
- Riega bien tras el trasplante y mantén en zona con buena luz las primeras semanas.
Problemas comunes y soluciones
A pesar de su resistencia, el pothos puede presentar algunos problemas fácilmente identificables y solucionables.
Problemas habituales:
- Hojas amarillas: casi siempre por exceso de riego. Deja secar más entre riegos y revisa que haya drenaje.
- Hojas con manchas marrones quemadas: sol directo. Mueve la planta a una zona con luz indirecta.
- Hojas que pierden la variegación dorada: poca luz. Acércala a una fuente de luz más intensa.
- Crecimiento muy lento: normal en invierno, o señal de falta de luz o fertilizante en primavera-verano.
- Puntas marrones y secas: baja humedad ambiental o exceso de sales por riego con agua del grifo.
- Plagas (cochinilla, araña roja): limpiar las hojas con jabón potásico y aislar la planta.
La lavanda florece principalmente en exterior con pleno sol. Si la tienes en interior solo recibirás su aroma sin flor. Para uso medicinal puedes comprar flores secas directamente en herboristerías y cultivar la planta viva para el aromatherapy.
¿Es tóxico el pothos para mascotas y niños?
Sí, el pothos contiene oxalato de calcio, que es tóxico para gatos, perros y puede irritar la boca y el tracto digestivo en humanos si se ingiere. No es mortal en pequeñas cantidades, pero puede causar vómitos, salivación excesiva y malestar. Si tienes mascotas que mordisquean las plantas, es mejor colocarlo colgado o en lugares inaccesibles. Como alternativa pet-friendly puedes optar por el clorofito (Chlorophytum comosum) que es visualmente similar y completamente seguro.
Preguntas frecuentes
Las dudas más habituales sobre este tema resueltas en pocas palabras
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Escrito por
Laura Martínez
Bióloga de formación y amante de las plantas desde que tiene memoria. Lleva más de 10 años cultivando en pisos pequeños de Madrid y comparte todo lo aprendido en CasaVerdeFácil.