El riego es el arte más importante del cuidado de plantas y, paradójicamente, donde más se falla. La clave no es un calendario fijo, sino aprender a escuchar a cada planta y adaptar el riego a la estación, el tipo de maceta y la especie.
La regla del dedo: siempre funciona
Antes de cada riego, mete el dedo índice 2-3 cm en el sustrato. Si notas humedad, espera. Si está seco, es el momento de regar. Para suculentas y cactus, espera a que esté completamente seco hasta 5 cm de profundidad.
Señales de que necesita agua
Las hojas pierden turgencia y se vuelven ligeramente mustias. El sustrato se separa de los bordes de la maceta. La maceta pesa claramente menos que cuando estaba recién regada. La tierra tiene un color más claro y seco. En plantas como la Fittonia y el Spathiphyllum, las hojas caen completamente.
Nunca riegues con agua muy fría en invierno: puede provocar un choque térmico en las raíces. Usa agua a temperatura ambiente y deja reposar el agua del grifo 24 horas para que el cloro se evapore.
Ajusta el riego según la estación
En primavera y verano, las plantas están en pleno crecimiento y necesitan más agua. En otoño, reduce la frecuencia a la mitad. En invierno, muchas plantas entran en semirreposo y algunas solo necesitan agua una vez al mes o menos. Sigue siempre la regla del dedo independientemente de la estación.
El riego por inmersión es el método más efectivo para plantas con sustrato muy seco: sumerge la maceta en un cubo de agua durante 15-20 minutos, deja drenar completamente y devuelve a su lugar.
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