El trasplante es uno de los momentos más críticos en la vida de una planta. Hacerlo bien puede significar años de crecimiento saludable; hacerlo mal puede suponer semanas de estrés o incluso la pérdida de la planta. Sigue este protocolo y no fallará.
¿Cuándo trasplantar?
Señales de que es el momento: las raíces asoman por los agujeros de drenaje, la planta levanta la tierra al crecer, el sustrato se seca demasiado rápido (las raíces han ocupado todo el espacio), o han pasado 2 años desde el último trasplante. El mejor momento siempre es la primavera.
La nueva maceta: tamaño y material
Escoge una maceta solo 2-3 cm más grande que la actual. Una maceta demasiado grande retiene demasiada humedad y favorece la pudrición radicular. El material importa: la terracota permite respirar las raíces (ideal para suculentas), la cerámica retiene más humedad (ideal para tropicales), el plástico retiene más pero es ligero.
Pasos del trasplante correcto
- 1. Riega la planta 24h antes para que las raíces estén hidratadas.
- 2. Prepara la nueva maceta con drenaje y capa de sustrato en el fondo.
- 3. Saca la planta girando la maceta boca abajo y ayudando con presión suave.
- 4. Sacude ligeramente el sustrato viejo sin agresividad.
- 5. Revisa las raíces: corta las negras o blandas con tijeras desinfectadas.
- 6. Coloca en la nueva maceta y rellena con sustrato fresco.
- 7. Riega ligeramente y coloca en lugar con luz suave 5-7 días.
- 8. No fertilices en las primeras 4 semanas post-trasplante.
No trasplantes en verano o en pleno invierno: el calor extremo o el frío añaden estrés extra a la planta ya estresada por el cambio. Primavera u otoño son los momentos ideales.
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